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Las redes sociales le dirán a tu casero si eres fiable para alquilarte un piso

Posted by LucasBarbosa on 17/10/2017
| 0

[:en]Los millennials que ansían alquilar una vivienda y lograr la costosa independencia deberían vigilar sus redes sociales. Puede que las «estrellas» que han ganado en sitios como eBay, Airbnb o BlaBlaCar y su reputación en redes como Twitter, Facebook o Linkedin compensen la falta de un trabajo estable, algo que espanta a la mayoría de propietarios. «Uno de cada dos inquilinos es rechazado por diversos motivos, siendo su historial de solvencia el principal problema», dice Jordi Rivera, consejero delegado del grupo DAS, firma que está dispuesta a echar una mano a los perfiles que peor lo tienen, como jóvenes profesionales, autónomos, extranjeros o estudiantes. Porque solvencia y fiabilidad no siempre van de la mano. Y porque la confianza es uno de los lubricantes de los negocios.

Desde hace unos meses, esta compañía de seguros de protección jurídica está usando la reputación online —como ya se hace en el mercado laboral—, para abrir las puertas del alquiler a algunos perfiles desechados. Ofrece al arrendador incluir en el seguro de impagos que comercializa un estudio del futuro inquilino para saber si puede fiarse de él a la hora de pagar el alquiler, algo «difícil de evaluar solo con datos de solvencia económica», opina Rivera. Y lo hace usando el scoring social de Traity, una startup madrileña que analiza la reputación de los usuarios de las webs de economías colaborativas. El producto, aún en rodaje, nacido de esta colaboración y que DAS ya comercializa, es novedoso pero también desconocido, por lo que de momento ha tenido pocas contrataciones, «aunque suficientes para valorar el funcionamiento del scoring social», apuntan.

 Con esta fórmula, el propietario puede tomar su decisión teniendo en cuenta algo más que los criterios de solvencia tradicionales. Mientras, los inquilinos pueden demostrar su fiabilidad más allá del importe de su nómina y avalar su capacidad de pago con la reputación que se han creado en sitios como Ebay o AirBnB, redes sociales o con la confirmación de otros caseros. Se analizan los comentarios, la coherencia de sus perfiles, y las valoraciones positivas o negativas que tengan. Eso sí, solo se accede a la información a la que el inquilino da su consentimiento.

Rivera cree que si únicamente se tienen en cuenta criterios de solvencia económica «estamos restringiendo el acceso al alquiler a un parte importante de la población». En concreto, calcula que un 10% más de gente que ahora queda fuera podría arrendar. Porque, defiende, «tener capacidad de pago no significa ser buen pagador.

Aunque, de momento, este scoring social recién aterrizado es un complemento del análisis tradicional de solvencia económica que realiza DAS y que requiere al inquilino que el alquiler no supere el 40% o 45% de sus ingresos mensuales y no estar incluidos en un fichero de morosos. Pero, por sí solo, «es un sistema injusto que deja fuera a grupos que no cumplen estas condiciones, pero que podrían ser buenos inquilinos y de mayor fiabilidad», advierte.

La lacra de la morosidad

¿Elimina los impagos la reputación online? No garantiza predecir con total seguridad si alguien va a ser moroso. Pero, «las personas que han demostrado su compromiso en el pasado y presente son más propensos a perpetuar este comportamiento en el futuro». Esto, dice Rivera, «reduce la exposición al riesgo, lo que lleva a una menor tasa de siniestralidad». Un hecho que, por otro lado, permite reducir las primas. Un ejemplo: la póliza de impago de alquiler de seis meses para una renta de 1.000 euros, costaría al casero 408 euros si la nota del inquilino no es muy buena y 336 euros si es positiva.

Sin embargo, algunas fuentes del sector dudan de la efectividad de las redes para elegir al mejor inquilino. Hasta ahora, en el mercado español los productos o servicios que se comercializan para prevenir la morosidad se ciñen al perfil financiero, una herramienta que consideran esencial para tratar de menguar este mal. Que cada vez más personas vivan en alquiler (ya son el 20% de los españoles), está aumentado los impagos y desahucios. En 2016, la morosidad creció un 8,5%, según el Fichero de Inquilinos Morosos (FIM). Y los desahucios por impago del alquiler han subido un 5,8% interanual en el primer trimestre de 2017, según el Consejo General del Poder Judicial.

Otros indicadores más fiables

En el caso de la empresa Alquiler Seguro realizan un scoring financiero, donde se comprueba la solvencia y viabilidad económica para tratar de evitar morosos. Se analizan comportamientos de pago y que el inquilino no asuma un exceso de endeudamiento, «pues ante un posible imprevisto, como una avería en el coche o una alta factura en un suministro, podría no tener la suficiente capacidad para hacer frente a sus obligaciones», explican. Además, consulta ficheros de morosidad, como FIM, Experian o Asnef.

La empresa FIM cuenta con un registro de inquilinos morosos que consultan 14.000 agentes inmobiliarios. Además, permite al propietario conocer por ocho euros si un inquilino ha cometido impagos en otro alquiler, dice Sergio Cardona, director de Estudios y Calidad de FIM. Por el mismo precio ofrece hacer un estudio económico para calificar las probabilidades de impago. «Se tienen en cuenta los ingresos y de dónde proceden; no es lo mismo un funcionario que un empleado de una empresa en suspensión de pagos», apunta Cardona. La compañía acaba de firmar un acuerdo con Experian, empresa de servicios de información de solvencia y analítica de datos, para prevenir la morosidad a través del análisis del perfil financiero y comportamiento de pagos de los inquilinos (pago de coche, tarjetas…).[:es]Los millennials que ansían alquilar una vivienda y lograr la costosa independencia deberían vigilar sus redes sociales. Puede que las «estrellas» que han ganado en sitios como eBay, Airbnb o BlaBlaCar y su reputación en redes como Twitter, Facebook o Linkedin compensen la falta de un trabajo estable, algo que espanta a la mayoría de propietarios. «Uno de cada dos inquilinos es rechazado por diversos motivos, siendo su historial de solvencia el principal problema», dice Jordi Rivera, consejero delegado del grupo DAS, firma que está dispuesta a echar una mano a los perfiles que peor lo tienen, como jóvenes profesionales, autónomos, extranjeros o estudiantes. Porque solvencia y fiabilidad no siempre van de la mano. Y porque la confianza es uno de los lubricantes de los negocios.

Desde hace unos meses, esta compañía de seguros de protección jurídica está usando la reputación online —como ya se hace en el mercado laboral—, para abrir las puertas del alquiler a algunos perfiles desechados. Ofrece al arrendador incluir en el seguro de impagos que comercializa un estudio del futuro inquilino para saber si puede fiarse de él a la hora de pagar el alquiler, algo «difícil de evaluar solo con datos de solvencia económica», opina Rivera. Y lo hace usando el scoring social de Traity, una startup madrileña que analiza la reputación de los usuarios de las webs de economías colaborativas. El producto, aún en rodaje, nacido de esta colaboración y que DAS ya comercializa, es novedoso pero también desconocido, por lo que de momento ha tenido pocas contrataciones, «aunque suficientes para valorar el funcionamiento del scoring social», apuntan.

 Con esta fórmula, el propietario puede tomar su decisión teniendo en cuenta algo más que los criterios de solvencia tradicionales. Mientras, los inquilinos pueden demostrar su fiabilidad más allá del importe de su nómina y avalar su capacidad de pago con la reputación que se han creado en sitios como Ebay o AirBnB, redes sociales o con la confirmación de otros caseros. Se analizan los comentarios, la coherencia de sus perfiles, y las valoraciones positivas o negativas que tengan. Eso sí, solo se accede a la información a la que el inquilino da su consentimiento.

Rivera cree que si únicamente se tienen en cuenta criterios de solvencia económica «estamos restringiendo el acceso al alquiler a un parte importante de la población». En concreto, calcula que un 10% más de gente que ahora queda fuera podría arrendar. Porque, defiende, «tener capacidad de pago no significa ser buen pagador.

Aunque, de momento, este scoring social recién aterrizado es un complemento del análisis tradicional de solvencia económica que realiza DAS y que requiere al inquilino que el alquiler no supere el 40% o 45% de sus ingresos mensuales y no estar incluidos en un fichero de morosos. Pero, por sí solo, «es un sistema injusto que deja fuera a grupos que no cumplen estas condiciones, pero que podrían ser buenos inquilinos y de mayor fiabilidad», advierte.

La lacra de la morosidad

¿Elimina los impagos la reputación online? No garantiza predecir con total seguridad si alguien va a ser moroso. Pero, «las personas que han demostrado su compromiso en el pasado y presente son más propensos a perpetuar este comportamiento en el futuro». Esto, dice Rivera, «reduce la exposición al riesgo, lo que lleva a una menor tasa de siniestralidad». Un hecho que, por otro lado, permite reducir las primas. Un ejemplo: la póliza de impago de alquiler de seis meses para una renta de 1.000 euros, costaría al casero 408 euros si la nota del inquilino no es muy buena y 336 euros si es positiva.

Sin embargo, algunas fuentes del sector dudan de la efectividad de las redes para elegir al mejor inquilino. Hasta ahora, en el mercado español los productos o servicios que se comercializan para prevenir la morosidad se ciñen al perfil financiero, una herramienta que consideran esencial para tratar de menguar este mal. Que cada vez más personas vivan en alquiler (ya son el 20% de los españoles), está aumentado los impagos y desahucios. En 2016, la morosidad creció un 8,5%, según el Fichero de Inquilinos Morosos (FIM). Y los desahucios por impago del alquiler han subido un 5,8% interanual en el primer trimestre de 2017, según el Consejo General del Poder Judicial.

Otros indicadores más fiables

En el caso de la empresa Alquiler Seguro realizan un scoring financiero, donde se comprueba la solvencia y viabilidad económica para tratar de evitar morosos. Se analizan comportamientos de pago y que el inquilino no asuma un exceso de endeudamiento, «pues ante un posible imprevisto, como una avería en el coche o una alta factura en un suministro, podría no tener la suficiente capacidad para hacer frente a sus obligaciones», explican. Además, consulta ficheros de morosidad, como FIM, Experian o Asnef.

La empresa FIM cuenta con un registro de inquilinos morosos que consultan 14.000 agentes inmobiliarios. Además, permite al propietario conocer por ocho euros si un inquilino ha cometido impagos en otro alquiler, dice Sergio Cardona, director de Estudios y Calidad de FIM. Por el mismo precio ofrece hacer un estudio económico para calificar las probabilidades de impago. «Se tienen en cuenta los ingresos y de dónde proceden; no es lo mismo un funcionario que un empleado de una empresa en suspensión de pagos», apunta Cardona. La compañía acaba de firmar un acuerdo con Experian, empresa de servicios de información de solvencia y analítica de datos, para prevenir la morosidad a través del análisis del perfil financiero y comportamiento de pagos de los inquilinos (pago de coche, tarjetas…).

Fuente: ElPais[:]

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